A la hora de elegir el color para una habitación hay que tener en cuanta su tamaño, la cantidad de luz que recibe, si ésta es natural o artificial, etc. La opción más segura para conseguir una estancia acogedora y luminosa, es pintarla con tonos neutros, crudos, tierras, amarillos. Observa en la imagen la propuesta de Pottery Barn: han completado la estancia con detalles en verde, como las alfombras, los almohadones, una bandeja, plantas... Podrás crear también un salón joven y refrescante si pintas las paredes en un verde pistacho, por ejemplo. Aplaca su fuerza colocando telas en verdes oscuros y en blanco. En un tono suave, este color agranda espacios.
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