Despachos: Conviene que los despachos sean una habitaciones luminosas, amplias y lo más tranquilas posible. Si no lo son, se puede hacer que lo parezcan gracias a un tratamiento adecuado de la luz y del color. Las tonalidades dominantes deberán ser claras, las azules y verdes matizadas con tonos crema crean ambientes relajados y favorecen el rendimiento intelectual. No conviene sobrecargar las estancias con exceso de mobiliario. Distribuidlo de manera que sea cómodo trabajar en ellos. Aprovechad los huecos y esquinas para estanterías. Poned especial cuidado a la hora de elegir las sillas, vais a pasar muchas horas sentados en ellas y una mala elección puede perjudicar la espalda. Colocad el escritorio cerca de la ventana para aprovechar al máximo la luz natural, nunca de espaldas a la puerta, ya que aparte de resultar antiestético y poco cortés, no ver quién llega genera tensión innecesariamente. Ocultad los cables eléctricos, utilizad canaletas o regletas que los protegerán y facilitarán la limpieza del despacho. Por último, la iluminación debe ser la justa, tan malo como la luz escasa puede resultar el exceso, con molestos reflejos que provocarán cansancio ocular y dolores de cabeza. Las bombillas incandescentes producen menos reflejos que los halógenos, son Si necesitáis un punto de luz para iluminar desde arriba la zona de trabajo, deberá estar colocado a una altura máxima de 70 centímetros con respecto al plano de la mesa. Pasillo: Colocar al fondo del pasillo un mueble, una escultura o un gran cuadro produce un efecto de acortamiento. Otro truco, dividir en dos el espacio instalando una puerta o un arco a la mitad del pasillo. Para decorar las paredes, lo más recomendable es utilizar colores claros. Se pueden revestir con zócalos, si es una zona de paso muy transitada, quedan más protegidas. Una forma de aprovechar más la luz y duplicar su efecto iluminador es colocar espejos frente a los puntos de origen de la luz, ya sea natural o artificial, de forma que la reflejen. Sala de espera: El color albaricoque o melocotón es cálido, claro y transmite energía y alegría. Si os atrevéis podéis combinar naranja, amarillo y blanco, bien pintando cada pared de un color o experimentando hasta encontrar la tonalidad deseada; haced las pruebas sobre superficies de un metro por un metro y dejad secar. Un secador de pelo acelera bastante el proceso. Con una buena iluminación artificial la sala quedará acogedora. Es fundamental disponer de varios puntos de luz para crear un ambiente confortable, que se consigue con lámparas de sobremesa y de pie. Para obtener luz general se puede recurrir a una lámpara halógena de pie, que dirija el haz de luz hacia el techo. Si además tiene regulador de intensidad, será más fácil tener la luz apropiada según el momento. Os aconsejo tapicerías lisas de colores claros o estampados pequeños, combinan mejor con todo, cansan menos y aguantan mejor el paso del tiempo.